Cargando...

Hermandad

Historia

La Imagen de la Divina Pastora de Capuchinos, una de las vírgenes de gloria con más devoción entre los sevillanos, fue encargada a D. José Fernández Guerrero, profesor de la academia de Bellas Artes de Cádiz y data de finales del siglo XVIII.

El origen de la devoción a la Pastora se debe al Padre Isidoro de Sevilla, religioso Capuchino, que nació en Sevilla en 1662 y que ingresó en la orden Capuchina en 1681. La noche del 15 de agosto de 1703, cuando estaba orando en el coro bajo del convento Capuchino, la Santísima Virgen se le apareció con traje y aspecto de Pastora, mandándole predicar la devoción a Ella bajo ese título.

Al día siguiente encarga hacer un lienzo con la imagen de la Divina Pastora tal y como él la había visto. El 8 de septiembre de 1703, el Padre Isidoro presentó al pueblo sevillano el cuadro de la Divina Pastora, organizando una grandiosa procesión desde la parroquia de San Gil hasta la Alameda de Hércules. A raíz de este acontecimiento nace en Sevilla la Hermandad de la Divina Pastora.

La Imagen de la Divina Pastora se venera en el convento de las Santas Justa y Rufina, conocido como convento de los Capuchinos, fundado en Sevilla en el siglo XVII. En la nave del Evangelio de la iglesia se encuentra la Imagen de la Divina Pastora de las Almas Coronada. Goza esta imagen de un gran fervor popular que queda patente en su procesión, rodeada siempre de una gran multitud de devotos.

Tal ha sido siempre la devoción de Sevilla a esta advocación que el 22 de mayo de 1921, el Obispo de Ostracine, le impuso a la Divina Pastora una diadema de oro y piedras preciosas, costeada por suscripción popular.

Pasado el tiempo, el 23 de mayo de 2004, el Excmo. y Rvdmo. Sr. Dr D. Carlos Amigo Vallejo, Cardenal-Arzobispo de Sevilla, eleva a rango de Canónica, la Coronación litúrgica de la Divina Pastora que tuvo lugar el citado 22 de mayo de 1921.